Una luz tenue alumbra tu rostro, veo mi reflejo en tus ojos, de un color tan hermoso que incluso Dios sentiría celos de ti, tu pelo, lo he tocado y acariciado tantas veces en sueños que no puedo creer que esté tan cerca, me regalas una sonrisa, siento un fuerte dolor en mi pecho, noto como empiezan a sudarme las manos, sin querer se me escapa una tímida sonrisa de esas que siempre salen mal en las fotos, te acercas, poco a poco, cada paso, mi corazón se acelera, sin saber que va a pasar, me quedo quieto, debo parecer ridículo pienso, pero no me importa, solo quiero que el tiempo se detenga en este preciso instante, en el que me siento alegre a la vez que lleno de miedo y nervios, es un sentimiento que nunca podré olvidar, cada vez más cerca, ya puedo apreciar tu olor, ese suave perfume que haría caer a los ángeles del cielo, frente a frente, veo en tu mirada la luz que siempre anduve buscando, esa luz que podría haber iluminado mi camino, esa luz que me ayudase a encontrar la salida de ese terrible pozo en el que me había hundido y no tenia ni fuerzas ni motivos para salir, acercas tus labios a los míos, noto tu respiración, no puedo aguantar, mi corazón se va a parar en cualquier momento, no puedo alargar esto más, después de años de sufrimiento, de soledad, estas aquí, conmigo, pudiendo haber elegido a cualquiera, me ha elegido a mi... Lo cual no tiene sentido... Nuestros labios separados por milímetros, no tiene sentido... No puedo llegar a creérmelo, pero allí esta, la chica de mis sueños, el motivo de que me levante cada día y lo ultimo que pienso al acostarme, nuestros labios se rozan y como si Dios quisiese jugar con mis sentimientos te desvaneces poco a poco... Me quedo quieto, con cara de tonto, poco a poco, mi corazón se va parando, bajando sus pulsaciones, mis piernas empiezan a temblar, mis puños se entrecierran por la ira, quiero llorar, quiero romper algo, quiero acabar con todo este sufrimiento, me caigo al suelo, de rodillas, empiezo a chillar, mientras poco a poco todo se va desvaneciendo, no queda nada, estoy solo, no hay nada a mi alrededor... Entonces despierto, recordando tus labios, a lo largo del día te veo, veo tus ojos, perdidos mirando el horizonte, y recuerdo aquel sueño, que nunca podré olvidar, y como si de otro sueño se tratase me devuelves la mirada, y sonríes dudando de que estoy haciendo mirándote como un idiota en medio del recreo, no me doy cuenta hasta que escucho unas risas por parte de tus amigas, deseando no haber nacido nunca, salgo corriendo, intentando desaparecer, ser invisible... Llego a mi casa, sin poder olvidar tus labios, desahogo mis penas escribiendo una entrada en un blog que dudo que alguien vaya a leer deseando acabarla para poder ir a dormir, y quien sabe, si volver a soñar contigo.
*
lunes, enero 23
Nada puede salir mal...
Lunes 08:00 AM
En la puerta, todos han empezado la clase, llego tarde, como siempre, suspiro con fuerza, relajo mis músculos y abro la puerta, escucho risas, noto miradas fijándose en mi, y antes de que tan siquiera puedan imaginar que me pasa, sonrió, digo cualquier tontería, y sigo fingiendo.
Pasan las horas, no puedo evitar que pensamientos rondan mi cabeza, no puedo, llevo 11 años fingiendo, y he aprendido a sonreír a la vida cuando solo quise llorar, he aprendido a refugiarme en una carcasa de payaso torpe para disimular todo lo que se esconde en mi, todos esos llantos que quieren escapar, pero siempre existe ese sentimiento dentro de ti que no te deja ser feliz.
Entonces, vuelvo a suspirar, pienso, ahora estás bien, miro por la ventana, veo las nubes, tan perfectas, como si fueran de algodón, y noto una paz dentro de mi, soy yo. Nada puede hacerme sentir mal.
Poco a poco mi felicidad aumenta, me siento bien, me siento vivo, hasta que vuelvo a ese lugar que no me atrevo a llamar hogar, ¿cómo te sientes? Dolor y odio son las mejores palabras para expresar como me siento, intento llorar para desahogar mis penas, pero ya no quedan lagrimas dentro de mi, solo odio, hacia mi, hacia todo lo que me rodea, hacia esas paredes que me han visto crecer rodeado de miedo y sufrimiento, odio mi vida, odio en quien me he convertido... Entonces caigo al suelo, mis piernas no se aguantan en pie, ¿qué estoy haciendo? No puedo rendirme. Abro la ventana, dejo que el viento acaricie mi rostro y se lleve todos los malos recuerdos, miro al horizonte, fijándome en cada detalle, imaginando historias que despiertan alegría dentro de mi. Alzo la vista, un mar de estrellas inunda mi mirada, nada puede salir mal...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)