Necesito un cambio, pensando en cambiar mi peinado, mi forma de vestir, sabiendo, que en unas semanas me volveré a sentir igual...
Diferente, siento que nadie se da cuenta, cosa que me alegra y a la vez me hace sentir peor, no soy nadie, solo tengo 17 años y pienso que estoy desperdiciando mi vida cada día...
Cada momento en el que te veo sonreír, en el que escuchos aquellas historias sobre tu vida, siento envidia, celos, alegría... Imaginando como hubiera sido mi vida, si no... Como hubiera sido...
Quizás fue mi destino, quizás todo este escrito, y que este aquí escribiendo esto ahora mismo forme parte de mi plan, un plan aburrido y cruel, como el ser humano.
Pero, simplemente sonríe, no dejes que nadie se de cuenta, no les importan tus problemas, no les importas tú, a nadie, día a día te vas dando cuenta. Eres muy joven, ya tendrás tiempo, dicen los que me conocen, siendo tan joven, no consigo nada de lo que me propongo, dudo que no empeore con el tiempo.
A veces solo me gustaría dormir, para despertarme con seis años, cuando todo era perfecto, cuando nada ni nadie podía hacerme daño, cuando la tristeza era efímera y lo que perduraba en el tiempo era la felicidad. Pero se que eso no pasara, acostándome sin sueño, me vuelvo a despertar, viendo esas paredes, que me han visto crecer entre llantos, voy al instituto, sin ganas, sin motivación, cosa que me duele. Duele ver como lo que un día fueron tus sueños, se van borrando en este libro que algunos llaman vida.
Una vida si no es dedicada a otro, no merece la pena ser vivida, pero, que hacer... ¿Qué hacer, si no tienes a esa persona? Me doy cuenta, que mi pasado me ha cambiado, me doy cuenta que no me deja respirar, siento que me persigue como un fantasma, invisible...
Doy media vuelta, empiezo a correr, intentando dejar todo atrás, pero siempre me alcanza, agarra mis piernas, y me tira al suelo, haciendo que me vuelva a levantar una y otra vez, pero cuando te has caído más de cien veces, empiezas a plantearte, si merece la pena volverse a levantar...
Doesn't Matter
miércoles, febrero 22
martes, febrero 7
¿Tú decides?
Tú decides. He escuchado esta frase tantas veces que al final acabo creyéndola por insistencia... Pero hoy, me pregunto, ¿de verdad yo decido? Muchos dirán, "Por supuesto que decides, es tu vida." Mi vida... Analicemos esto detenidamente.
Estamos alienados, cosa que todos sabemos, sufrimos una alienación social a la cual es muy difícil escapar, incluso yo, no somos capaces de conseguir la felicidad sin utilizar medios u objetos de los cuales podemos prescindir perfectamente, nuestra sociedad, consumista y capitalista, nos ha alienado, haciéndonos creer que para ser felices debemos hacer una cosa u otra, comprar esto o lo otro, si no, simplemente, no encajaremos, y ahora pienso, cada vez que decido: "Me gustaría tener ese televisor..." ¿De verdad me gustaría? ¿O es un reflejo de la alienación que he sufrido? Nadie es capaz de saberlo.
Nuestra mente, un mundo de conexiones, las cuales no siempre funcionan, depresión, dependencia emocional, miles de estados mentales "no habituales", me he informado; depresión, muy fácil de padecer, y muy difícil de detectar, culpabilidad, dolor, tristeza, ausencia de emoción, disforia, perdida del apetito o aumento del mismo, cansancio y muchos otros síntomas, lo que quiero decir con esto, no es más que lo siguiente, ¿cómo podemos ser capaces de saber cuando estamos siendo afectados por un estado de ánimo malo, o quizás por una depresión leve? ¿cómo puedo saber, si cuando pienso: "No quiero hacer esto" de verdad no quiero, y no estoy siendo afectado por una enfermedad?
Habrían muchos más factores que nos evidenciarían que no somos capaces de decidir por nosotros mismos, mientras que si creemos que lo hacemos, nuestra mente es un reflejo de lo que vemos a nuestro alrededor, creemos que somos únicos, pero solo somos lo que otros quieren que seamos. ¿Cómo se yo que realmente pienso esto? No lo se, simplemente esa es la realidad, no somos capaces de decidir por nosotros mismos, ¿"libre albedrío"? Lo dudo, muy pocas personas pueden permitirse el lujo de realmente poder decidir por ellos mismos.
Un claro ejemplo de que solo somos, lo que otros quieren que seamos, es tan fácil de comprobar como salir a la calle y evidenciar que estamos en una sociedad, claro, y que todos de una forma u otra somos parecidos, ¿no crees? Y cuando, vemos, que algo desentona, que algo no cuadra, que no encaja, lo rechazamos, ¿verdad? Fíjate en aquel chico que vino al instituto con esa ropa tan rara, o esa chica que se comportaba de aquella forma... ¿Los recuerdas? Quizás provienen de otro lugar, han vivido en otra sociedad, y sus decisiones han sido influenciadas por personas que aceptan eso, pero, al entrar en esta, nuestra sociedad, se ven rechazados, porque somos lo que otros quieren que seamos, y el claro ejemplo es que cualquier comportamiento diferente al "habitual" es rechazado, ¿por qué? Porque la sociedad lo ha rechazado, y simplemente somos, un reflejo de nuestra sociedad. Unos más, y otros menos, pero todos, al final, no somos tan diferentes.
Estamos alienados, cosa que todos sabemos, sufrimos una alienación social a la cual es muy difícil escapar, incluso yo, no somos capaces de conseguir la felicidad sin utilizar medios u objetos de los cuales podemos prescindir perfectamente, nuestra sociedad, consumista y capitalista, nos ha alienado, haciéndonos creer que para ser felices debemos hacer una cosa u otra, comprar esto o lo otro, si no, simplemente, no encajaremos, y ahora pienso, cada vez que decido: "Me gustaría tener ese televisor..." ¿De verdad me gustaría? ¿O es un reflejo de la alienación que he sufrido? Nadie es capaz de saberlo.
Nuestra mente, un mundo de conexiones, las cuales no siempre funcionan, depresión, dependencia emocional, miles de estados mentales "no habituales", me he informado; depresión, muy fácil de padecer, y muy difícil de detectar, culpabilidad, dolor, tristeza, ausencia de emoción, disforia, perdida del apetito o aumento del mismo, cansancio y muchos otros síntomas, lo que quiero decir con esto, no es más que lo siguiente, ¿cómo podemos ser capaces de saber cuando estamos siendo afectados por un estado de ánimo malo, o quizás por una depresión leve? ¿cómo puedo saber, si cuando pienso: "No quiero hacer esto" de verdad no quiero, y no estoy siendo afectado por una enfermedad?
Habrían muchos más factores que nos evidenciarían que no somos capaces de decidir por nosotros mismos, mientras que si creemos que lo hacemos, nuestra mente es un reflejo de lo que vemos a nuestro alrededor, creemos que somos únicos, pero solo somos lo que otros quieren que seamos. ¿Cómo se yo que realmente pienso esto? No lo se, simplemente esa es la realidad, no somos capaces de decidir por nosotros mismos, ¿"libre albedrío"? Lo dudo, muy pocas personas pueden permitirse el lujo de realmente poder decidir por ellos mismos.
Un claro ejemplo de que solo somos, lo que otros quieren que seamos, es tan fácil de comprobar como salir a la calle y evidenciar que estamos en una sociedad, claro, y que todos de una forma u otra somos parecidos, ¿no crees? Y cuando, vemos, que algo desentona, que algo no cuadra, que no encaja, lo rechazamos, ¿verdad? Fíjate en aquel chico que vino al instituto con esa ropa tan rara, o esa chica que se comportaba de aquella forma... ¿Los recuerdas? Quizás provienen de otro lugar, han vivido en otra sociedad, y sus decisiones han sido influenciadas por personas que aceptan eso, pero, al entrar en esta, nuestra sociedad, se ven rechazados, porque somos lo que otros quieren que seamos, y el claro ejemplo es que cualquier comportamiento diferente al "habitual" es rechazado, ¿por qué? Porque la sociedad lo ha rechazado, y simplemente somos, un reflejo de nuestra sociedad. Unos más, y otros menos, pero todos, al final, no somos tan diferentes.
Etiquetas:
alienación,
decidir,
felicidad,
Tú decides
martes, enero 24
Contigo
Una luz tenue alumbra tu rostro, veo mi reflejo en tus ojos, de un color tan hermoso que incluso Dios sentiría celos de ti, tu pelo, lo he tocado y acariciado tantas veces en sueños que no puedo creer que esté tan cerca, me regalas una sonrisa, siento un fuerte dolor en mi pecho, noto como empiezan a sudarme las manos, sin querer se me escapa una tímida sonrisa de esas que siempre salen mal en las fotos, te acercas, poco a poco, cada paso, mi corazón se acelera, sin saber que va a pasar, me quedo quieto, debo parecer ridículo pienso, pero no me importa, solo quiero que el tiempo se detenga en este preciso instante, en el que me siento alegre a la vez que lleno de miedo y nervios, es un sentimiento que nunca podré olvidar, cada vez más cerca, ya puedo apreciar tu olor, ese suave perfume que haría caer a los ángeles del cielo, frente a frente, veo en tu mirada la luz que siempre anduve buscando, esa luz que podría haber iluminado mi camino, esa luz que me ayudase a encontrar la salida de ese terrible pozo en el que me había hundido y no tenia ni fuerzas ni motivos para salir, acercas tus labios a los míos, noto tu respiración, no puedo aguantar, mi corazón se va a parar en cualquier momento, no puedo alargar esto más, después de años de sufrimiento, de soledad, estas aquí, conmigo, pudiendo haber elegido a cualquiera, me ha elegido a mi... Lo cual no tiene sentido... Nuestros labios separados por milímetros, no tiene sentido... No puedo llegar a creérmelo, pero allí esta, la chica de mis sueños, el motivo de que me levante cada día y lo ultimo que pienso al acostarme, nuestros labios se rozan y como si Dios quisiese jugar con mis sentimientos te desvaneces poco a poco... Me quedo quieto, con cara de tonto, poco a poco, mi corazón se va parando, bajando sus pulsaciones, mis piernas empiezan a temblar, mis puños se entrecierran por la ira, quiero llorar, quiero romper algo, quiero acabar con todo este sufrimiento, me caigo al suelo, de rodillas, empiezo a chillar, mientras poco a poco todo se va desvaneciendo, no queda nada, estoy solo, no hay nada a mi alrededor... Entonces despierto, recordando tus labios, a lo largo del día te veo, veo tus ojos, perdidos mirando el horizonte, y recuerdo aquel sueño, que nunca podré olvidar, y como si de otro sueño se tratase me devuelves la mirada, y sonríes dudando de que estoy haciendo mirándote como un idiota en medio del recreo, no me doy cuenta hasta que escucho unas risas por parte de tus amigas, deseando no haber nacido nunca, salgo corriendo, intentando desaparecer, ser invisible... Llego a mi casa, sin poder olvidar tus labios, desahogo mis penas escribiendo una entrada en un blog que dudo que alguien vaya a leer deseando acabarla para poder ir a dormir, y quien sabe, si volver a soñar contigo.
*
*
lunes, enero 23
Nada puede salir mal...
Lunes 08:00 AM
En la puerta, todos han empezado la clase, llego tarde, como siempre, suspiro con fuerza, relajo mis músculos y abro la puerta, escucho risas, noto miradas fijándose en mi, y antes de que tan siquiera puedan imaginar que me pasa, sonrió, digo cualquier tontería, y sigo fingiendo.
Pasan las horas, no puedo evitar que pensamientos rondan mi cabeza, no puedo, llevo 11 años fingiendo, y he aprendido a sonreír a la vida cuando solo quise llorar, he aprendido a refugiarme en una carcasa de payaso torpe para disimular todo lo que se esconde en mi, todos esos llantos que quieren escapar, pero siempre existe ese sentimiento dentro de ti que no te deja ser feliz.
Entonces, vuelvo a suspirar, pienso, ahora estás bien, miro por la ventana, veo las nubes, tan perfectas, como si fueran de algodón, y noto una paz dentro de mi, soy yo. Nada puede hacerme sentir mal.
Poco a poco mi felicidad aumenta, me siento bien, me siento vivo, hasta que vuelvo a ese lugar que no me atrevo a llamar hogar, ¿cómo te sientes? Dolor y odio son las mejores palabras para expresar como me siento, intento llorar para desahogar mis penas, pero ya no quedan lagrimas dentro de mi, solo odio, hacia mi, hacia todo lo que me rodea, hacia esas paredes que me han visto crecer rodeado de miedo y sufrimiento, odio mi vida, odio en quien me he convertido... Entonces caigo al suelo, mis piernas no se aguantan en pie, ¿qué estoy haciendo? No puedo rendirme. Abro la ventana, dejo que el viento acaricie mi rostro y se lleve todos los malos recuerdos, miro al horizonte, fijándome en cada detalle, imaginando historias que despiertan alegría dentro de mi. Alzo la vista, un mar de estrellas inunda mi mirada, nada puede salir mal...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)