martes, febrero 7

¿Tú decides?

Tú decides. He escuchado esta frase tantas veces que al final acabo creyéndola por insistencia... Pero hoy, me pregunto, ¿de verdad yo decido? Muchos dirán, "Por supuesto que decides, es tu vida." Mi vida... Analicemos esto detenidamente.

Estamos alienados, cosa que todos sabemos, sufrimos una alienación social a la cual es muy difícil escapar, incluso yo, no somos capaces de conseguir la felicidad sin utilizar medios u objetos de los cuales podemos prescindir perfectamente, nuestra sociedad, consumista y capitalista, nos ha alienado, haciéndonos creer que para ser felices debemos hacer una cosa u otra, comprar esto o lo otro, si no, simplemente, no encajaremos, y ahora pienso, cada vez que decido: "Me gustaría tener ese televisor..." ¿De verdad me gustaría? ¿O es un reflejo de la alienación que he sufrido? Nadie es capaz de saberlo.

Nuestra mente, un mundo de conexiones, las cuales no siempre funcionan, depresión, dependencia emocional, miles de estados mentales "no habituales", me he informado; depresión, muy fácil de padecer, y muy difícil de detectar, culpabilidad, dolor, tristeza, ausencia de emoción, disforia, perdida del apetito o aumento del mismo, cansancio y muchos otros síntomas, lo que quiero decir con esto, no es más que lo siguiente, ¿cómo podemos ser capaces de saber cuando estamos siendo afectados por un estado de ánimo malo, o quizás por una depresión leve? ¿cómo puedo saber, si cuando pienso: "No quiero hacer esto" de verdad no quiero, y no estoy siendo afectado por una enfermedad?

Habrían muchos más factores que nos evidenciarían que no somos capaces de decidir por nosotros mismos, mientras que si creemos que lo hacemos, nuestra mente es un reflejo de lo que vemos a nuestro alrededor, creemos que somos únicos, pero solo somos lo que otros quieren que seamos. ¿Cómo se yo que realmente pienso esto? No lo se, simplemente esa es la realidad, no somos capaces de decidir por nosotros mismos, ¿"libre albedrío"? Lo dudo, muy pocas personas pueden permitirse el lujo de realmente poder decidir por ellos mismos.

Un claro ejemplo de que solo somos, lo que otros quieren que seamos, es tan fácil de comprobar como salir a la calle y evidenciar que estamos en una sociedad, claro, y que todos de una forma u otra somos parecidos, ¿no crees? Y cuando, vemos, que algo desentona, que algo no cuadra, que no encaja, lo rechazamos, ¿verdad? Fíjate en aquel chico que vino al instituto con esa ropa tan rara, o esa chica que se comportaba de aquella forma... ¿Los recuerdas? Quizás provienen de otro lugar, han vivido en otra sociedad, y sus decisiones han sido influenciadas por personas que aceptan eso, pero, al entrar en esta, nuestra sociedad, se ven rechazados, porque somos lo que otros quieren que seamos, y el claro ejemplo es que cualquier comportamiento diferente al "habitual" es rechazado, ¿por qué? Porque la sociedad lo ha rechazado, y simplemente somos, un reflejo de nuestra sociedad. Unos más, y otros menos, pero todos, al final, no somos tan diferentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario